DETRÁS DE MI VENTANA
Por Jaime Carreño @JaimeCarreno
Después de la cruda futbolística por la derrota del Tri ante un equipo como Inglaterra, quisiera poner a su consideración estos como veo yo el panorama de los próximos mundiales.
Como mexicano, al igual que usted, me dio gusto ver jugar a la selección y ganar partidos. Eso permitió que el pueblo mexicano festejara en un país donde, lamentablemente, no hay demasiado que celebrar, ni en lo deportivo ni en lo social, salvo honrosas y contadas excepciones. Había muchas ganas de festejar, y se festejó mucho en las calles, porque asistir a los estadios resultaba prohibitivo para la mayoría.
Ahora bien, como alguien que vive en el extranjero, creo que esa distancia permite observar con mayor claridad lo que ocurre en el futbol mexicano desde otra perspectiva. No necesariamente correcta o equivocada, simplemente distinta. Y lo que yo veo es que, para que nuestra selección tenga una actuación destacada en los Mundiales, el camino se está volviendo cada vez más complicado por distintas razones, tanto externas como internas.
Una de las razones externas es el nuevo formato de los Mundiales con 48 selecciones. Para llegar a octavos o cuartos de final, México deberá calificar en su grupo y después ganar partidos de eliminación directa: uno para llegar a octavos y otro más para alcanzar los cuartos; es decir, jugar el quinto y sexto partido. En esta ocasión, al ser sede, el camino se facilitó un poco. Pero en los próximos tres Mundiales, al menos, eso difícilmente volverá a suceder, salvo que USA Soccer decida compartirnos un pedacito del pastel.
Imagínese esta situación en el próximo Mundial, donde España, Portugal y Marruecos serán coanfitriones y, por ende, cabezas de grupo. ¿Se imagina usted que a México lo manden al grupo de Marruecos, junto con algún europeo como Suecia, Noruega o Bélgica, y además Paraguay o Japón? ¿Ve usted a México calificando en ese grupo como número uno?
Seamos positivos: México califica segundo. Entonces, probablemente enfrentaría a otro primer lugar, como Brasil, Inglaterra o España. Difícil, ¿no? Y si califica tercero, podría tocarle nuevamente uno de esos rivales, o incluso Argentina en Barcelona, o Portugal en Oporto. Harto complicado. Es decir, en los próximos Mundiales será cada vez más difícil llegar a esos “normales” octavos de final a los que el Tricolor nos tenía acostumbrados.