Acusan “cacería” laboral tras conflicto con subdelegada

  • El cese de tres funcionarios y la modificación de horarios para el personal de base fractura el clima interno en la delegación estatal.

Lo que inició como una exigencia de destitución por acoso laboral ha derivado en una crisis administrativa profunda dentro de la delegación del ISSSTE en Hidalgo. Este 19 de abril, representantes de los trabajadores de confianza y de base confirmaron que la institución ha iniciado una serie de “castigos” administrativos contra quienes encabezaron las protestas contra la subdelegada Alejandrina Ortega Pichardo. La denuncia principal señala el despido de tres servidores públicos sin que mediara un proceso de defensa o pruebas de irregularidades.

Erick Hernández Gómez y Mónica Adriana Villa, líderes de los afectados, explicaron que la ausencia de la subdelegada —quien no ha regresado a su puesto— no ha significado el fin de las tensiones. Por el contrario, los funcionarios que permanecen al frente de la delegación han implementado cambios de horario arbitrarios, afectando la organización personal y laboral de los trabajadores de base que solían ingresar a las 7:00 horas. Estas acciones son calificadas por el sindicato como una estrategia de hostigamiento para desarticular el movimiento de protesta.

Hacia el cierre de abril, los trabajadores han formalizado amparos legales para revertir los despidos y frenar las modificaciones de condiciones laborales. El personal sostiene que laborar “bajo protesta” es un derecho ante los abusos físicos y psicológicos que, aseguran, marcaron la gestión de Ortega Pichardo. A pesar del hermetismo de la dirección nacional del instituto, en Hidalgo la base trabajadora advierte que no permitirán que se normalicen las represalias como método de control interno.

El impacto social de este conflicto trasciende las oficinas administrativas, pues la inestabilidad en la delegación pone en riesgo la agilidad de los trámites y servicios para los derechohabientes del estado. La exigencia de los trabajadores es clara: una limpia en las jefaturas que replican prácticas de violencia laboral y el respeto irrestricto a sus derechos humanos. Para este domingo, la delegación permanece en una tensa calma, a la espera de que el nivel central del ISSSTE envíe interventores que garanticen un cese real a las represalias.