- A través de la Segunda Jornada Universitaria, se brindaron herramientas de desarrollo personal y persistencia académica a estudiantes de 21 planteles en todo el estado.
La formación profesional en Hidalgo trasciende las aulas y los libros de texto para enfocarse en la salud mental y emocional del estudiantado. La Dirección General de Acompañamiento Socioemocional y Educativo (DGASyE), concluyó con éxito la Segunda Jornada Universitaria, una iniciativa que logró convocar a 2 mil 414 estudiantes.
El programa, diseñado para fortalecer el bienestar integral en el nivel superior, desplegó brigadas de especialistas en psicología en 21 universidades de la entidad. El objetivo central fue dotar a los jóvenes de recursos psicopedagógicos que aseguren no solo su permanencia escolar, sino una transición saludable hacia la vida profesional.
Herramientas para la vida y el éxito académico
Durante los encuentros, el personal de la DGASyE impartió talleres dinámicos centrados en ejes rectores para la juventud actual:
- Toma de decisiones: Fortalecimiento del criterio propio frente a retos personales y profesionales.
- Persistencia y Resiliencia: Estrategias para mantener la continuidad en la trayectoria académica frente a la adversidad.
- Plan de Vida: Asesoría para la construcción de metas a corto, mediano y largo plazo con un enfoque realista y motivador.
Cifras de la Segunda Jornada Universitaria
| Indicador | Alcance Reportado |
| Estudiantes Participantes | 2,414 |
| Instituciones Atendidas | 21 Universidades |
| Eje de Intervención | Acompañamiento Socioemocional |
| Responsable | DGASyE – SEPH |
Una política educativa con sentido humano
Estas acciones responden a la instrucción del gobernador Julio Menchaca Salazar de consolidar una educación “más humana, consciente y transformadora”. Se destacó que el éxito académico de la juventud hidalguense depende directamente de contar con espacios de acompañamiento que validen sus emociones y potencien sus habilidades sociales.
Con esta jornada, Hidalgo reafirma su compromiso con el desarrollo integral, reconociendo que un estudiante emocionalmente equilibrado tiene mayores probabilidades de convertirse en un ciudadano participativo y un profesional exitoso.