- A través de filtros biológicos fabricados con desechos de peluquerías, buscan sanear los canales contaminados y devolver su hábitat a esta especie emblemática.
En un esfuerzo que combina la ciencia con la economía circular, organizaciones ambientales han comenzado a instalar filtros de cabello humano en los canales de Xochimilco. Esta tecnología aprovecha las propiedades naturales de la fibra capilar para retener metales pesados, grasas y aceites, logrando absorber hasta cinco veces su peso en contaminantes. El objetivo es ambicioso: limpiar el agua de la zona chinampera lo suficiente como para que el ajolote, hoy prácticamente desaparecido de su estado silvestre, pueda volver a nadar en libertad.
El proyecto, impulsado por colectivos como CIMA y Matter of Trust Latam, utiliza dispositivos colocados en las orillas y en las propias trajineras para realizar una remediación constante. Según los expertos, el cabello no es “mágico”, sino una herramienta evolutiva que permite atrapar hidrocarburos de manera eficiente. Tras cumplir su ciclo de dos meses en el agua, estos filtros son tratados con bacterias que descomponen los residuos, permitiendo su integración al suelo agrícola sin generar contaminación adicional.
Esta iniciativa se nutre de una red de 33 barberías y estéticas en todo el país, las cuales recolectan el cabello que antes terminaba en la basura. Tan solo en 2025, se procesaron más de 200 kilos de material que hoy sirven de barrera contra la “brutal” contaminación de Xochimilco. Para los propietarios de estos negocios, participar en la red transforma una acción cotidiana en un modelo de negocio sostenible con un impacto ecológico directo en uno de los pulmones más importantes del Valle de México.
Mientras la población de ajolotes ha caído de cientos por kilómetro cuadrado a registros casi nulos en la última década, estos “santuarios capilares” representan una de las últimas esperanzas. La meta es escalar el proyecto hasta que cientos de trajineras funcionen como plantas tratadoras móviles, limpiando los canales día a día para que las futuras generaciones vuelvan a ver al anfibio más icónico de México en su hogar natural.