Descubren estructura de élite y lápidas toltecas grabadas en salvamento arqueológico de Tula

  • Especialistas del INAH localizaron dos relieves prehispánicos con las imágenes del dios Tlahuizcalpantecuhtli y un felino en la periferia de la zona nuclear. El hallazgo en la colonia 16 de Enero incluye los restos óseos de seis infantes colocados como ofrenda y un vasto inventario de piezas cerámicas y líticas.

Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) consolidó el descubrimiento de una estructura habitacional de élite de 40 por 80 metros de superficie, decorada con representaciones de chalchihuites (cuentas de piedra verde asociadas al poder). Las excavaciones se realizan en el municipio de Tula de Allende como parte de las obras de salvamento que acompañan la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales aledaña al río Tula.

El hallazgo principal consiste en dos lápidas labradas que, según los análisis iconográficos, habrían sido desprendidas originalmente de la Pirámide B (hogar de los icónicos Atlantes) durante el siglo XII, una época de declive en el área nuclear. De acuerdo con el arqueólogo titular del proyecto, Luis Gamboa Cabezas, este contexto evidencia un proceso de autolegitimación de los grupos periféricos, quienes extraían símbolos del palacio central para afirmar su identidad tolteca.

La lápida del felino, además, resuelve un enigma histórico documentado a mediados del siglo XX por el arqueólogo Jorge R. Acosta. Mientras que en el flanco este de la Pirámide B se registraron relieves de coyotes y felinos avanzando de derecha a izquierda, la pieza recién descubierta muestra el sentido opuesto (de izquierda a derecha), confirmando de manera técnica que la procesión faunística rodeaba la totalidad del monumento sagrado.

Contexto funerario y ritual: En el mismo polígono se recuperaron los entierros de seis infantes de entre 1 y 6 años de edad, depositados de forma simultánea bajo el piso de una vivienda. Asimismo, se localizó un punzón de cobre asociado a marcas de raspado en un maxilar inferior humano, lo que sugiere prácticas prehispánicas de extracción de piel con fines rituales.