Descubren Pinturas Rupestres en Tepeji del Río

  • El descubrimiento de 16 pinturas rupestres y petroglifos en el cerro El Venado forzó la modificación del trazo ferroviario CDMX-Querétaro.

Lo que comenzó como un proyecto de infraestructura de transporte se ha transformado en uno de los rescates arqueológicos más fascinantes de la década en Hidalgo. Durante los trabajos de preservación vinculados al Tren de pasajeros Ciudad de México-Querétaro, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) identificaron 16 manifestaciones gráfico-rupestres en el cerro El Venado (Sitio 77), un complejo que resguarda testimonios desde la prehistoria hasta el Posclásico mesoamericano.

Iconografía de Tláloc y la cultura Mogollón

El equipo de investigación, coordinado por Víctor Francisco Heredia Guillén y Abel José Romero García, documentó una riqueza simbólica excepcional en dos acantilados cercanos al río Tula. Entre las figuras destacan representaciones de la deidad Tláloc con sus características anteojeras y colmillos, guerreros portando el chimalli (escudo) y figuras antropomorfas con penachos. Llama la atención la presencia de rasgos vinculados a la cultura Mogollón (del norte de México y suroeste de EE. UU.), lo que sugiere antiguos intercambios culturales de larga distancia.

Cronología y técnicas milenarias

Los expertos señalan que el sitio presenta una ocupación temporal sumamente amplia:

  • Pinturas rupestres: Elaboradas con pigmentos minerales y vegetales; algunas podrían tener más de 4,000 años de antigüedad.
  • Petroglifos: Grabados en piedra mediante la técnica de puntillismo, con dataciones que llegan hasta el periodo de contacto con los españoles (siglo XVI).
  • Vínculo con Tula: Los arqueólogos plantean que las manifestaciones más tardías (900-1521 d.C.) estarían relacionadas con la fase final de la ciudad tolteca.

Diplomacia arqueológica: El cambio de trazo

Ante la imposibilidad de trasladar estas obras de arte a un museo debido a su naturaleza fija en el abrigo rocoso, el Gobierno Federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ordenó modificar el trazo original de la vía férrea. Este acuerdo entre el INAH y la Sedena permite que la construcción del tren continúe sin comprometer la integridad de los vestigios, sentando un precedente sobre la coexistencia entre el desarrollo moderno y la protección del patrimonio cultural.