BACKSTAGE
Por Rich Zárate. Los iconos, la fama, el talento, el glamour y la polémica coexisten en todo momento, pero es gracias a los reality shows VIP que amplifican su asociación, más en específico en La Casa de los Famosos México.
Este reality que coloca en un sistema a famosos de diversas ramas del entretenimiento para convivir dentro de una casa bajo el régimen del reglamento de un juego, provoca opiniones divididas por el estilo agridulce que maneja el programa.
Tras convivencia, estrategias y nominaciones, los famosos son filmados 24/7 en vivo durante 10 semanas para desnudar su verdadera personalidad, involucrando al público en toma de decisiones como quién es la pieza “El famos@“ eliminad@ de cada semana.
Desde su primera edición en México, en 2023, La Casa de los Famosos se posiciona como el programa de entretenimiento más importante a nivel nacional y latinoamerica de los últimos tiempos, desde el gane de Wendy Guevara rompiendo estigmas, con la tan polémica segunda temporada que llegó a Palacio Nacional y la Secretaria de Mujeres por temas de machismo y por una tibia tercera temporada, el show sigue con una cuarta edición que a su segunda semana de emisión es prometedora.
Con el show tan vivo la incógnita del porque sigue tan vigente es ¿por qué existe en el gusto del televidente? Las respuestas son variadas, desde el morbo de ver a famosos al desnudo en todos los aspectos, la adrenalina de los conflictos presentados o el simple hecho de sentir que como público hay cierta injerencia para las decisiones del rumbo del programa en una producción de una de las cadenas más importantes de televisión a nivel nacional, se transforman en argumentos validados.
Pero enfoquemos la respuesta a la identificación emocional que encontramos por medio de las experiencias de vida que cuentan los famosos y que se trasforman parte de la dinámica de la competencia, la cual crea una empatía por comprender que fuera de ser famosos son al igual seres mortales como cualquier otro, lo que anima al público a seleccionar quienes de ellos comparten los mismos criterios de vida consigo mismos.
Al conectar con los participantes generamos un ambiente inmersivo, reflejando con exactitud de lo que conocemos como moral, creando debates del porqué sí o porque no ciertas piezas del juego “Los Famosos” deben continuar en el juego.
Con esta conexión entendemos que el reality cumple una de sus funciones, mostrar las diferentes caras de la sociedad, ya que al ser un experimento social de observación del comportamiento humano en aislamiento y fuera de la cotidianidad, la reacción humana se comporta de manera natural, explorando lo que aveces como personas no aceptamos.
La Casa de los Famosos pasa de ser un show más a ser un programa de análisis, aterrizando que la perfección en la fama es solo una ideología creada por el fanatismo y la moral en la sociedad se divide cuando de defender valores y creencias se trata, diversificando al ser humano y colocándolo con etiquetas para identificar lo que es bueno y malo, lo que es divertido y aburrido o lo que es tranquilo y problemático.
Más de ver la superficie del show y preguntarte “¿qué team soy?” o “¿a qué participante salvaré?” Profundiza y pregúntate ¿por que conectas con ese famoso?, ¿por qué es un reflejo de tu vida? o si el show es una parte importante para que realices un auto análisis.