DE LA CUNA A LA CANCHA
Ricardo Zárate Ramírez. El deporte en Hidalgo transita de una etapa de desorden a una de estabilidad institucional. Desde el inicio de la administración del gobernador Julio Menchaca Salazar, el Plan Estatal de Desarrollo fijó un compromiso claro con la juventud y el desarrollo deportivo. Aunque el arranque de la estrategia requirió ajustes —tras una etapa inicial al frente del Instituto Hidalguense del Deporte (INHIDE) que no entregó los resultados esperados—, el camino se corrigió a tiempo para dar paso a una reestructuración formal.
Con la llegada de Óscar “El Conejo” Pérez a la dirección en mayo de 2024, el INHIDE asumió la tarea de priorizar el orden administrativo. Los datos públicos obtenidos vía transparencia confirman el avance en la gestión interna: se realizaron más de 40 juntas de gobierno que permanecían pendientes desde hacía cuatro años y se regularizó el pago de becas a los deportistas. Asimismo, la actualización del Registro Estatal del Deporte, la integración formal de 15 asociaciones deportivas mediante un Comité colegiado y la resolución favorable de las observaciones ante la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) permitieron establecer bases organizativas claras.
Sin embargo, estos avances organizativos no eximen a la gestión de evaluaciones críticas. Durante el reciente Mundial de Fútbol, un sector considerable de la población y de la comunidad deportiva señaló las frecuentes ausencias de Óscar Pérez y su papel como analista en televisión. Para muchos hidalguenses, la presencia en medios se percibió como una desatención al deporte local, generando reclamos que hoy exigen al director demostrar con hechos que su prioridad está en el estado y no en los reflectores comerciales; aun cuando su participación mediática contó en su momento con el aval del Ejecutivo estatal.
A este escenario se sumaron, tras el cierre de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, voces que acusan a la dirección de atribuirse logros ajenos. Sin embargo, la información oficial de transparencia demuestra lo contrario: el boxeador Javier Cruz —medallista de plata en la justa— y el taekwondoín Uriel Gomeztagle integran un programa de becas cuyos montos se duplicaron en este periodo. De igual forma, el ciclista Edgar Cadena y la tenista Carolina Millán cuentan con respaldo institucional. Los datos muestran que los apoyos existen y se entregan.
El reto principal no termina con la apertura de la nueva Ciudad Deportiva de Alto Rendimiento en Pachuca ni con la realización de la Gimnasiada Nacional 2026 en el Rancho Beisbolero y la UAEH este mes de septiembre. La infraestructura, por sí sola, no genera talento.
Quienes manejan las direcciones responsables de la promoción deportiva del INHIDE en sus diferentes rubros deben dejar la comodidad del escritorio y la burocracia de oficina. El desarrollo real del deporte se construye en los municipios, en las instalaciones locales y detectando a los atletas en sus comunidades. La estructura actual no está improvisada: los directivos conocen los lineamientos y la gestión de recursos. Solo con presencia directa en territorio se podrá impulsar a una nueva generación de deportistas. Si la estructura directiva no asume este compromiso en las calles, la inversión en obras se quedará en infraestructura subutilizada y el relevo generacional no se concretará.