El regreso de la derecha en Colombia redefine América

PUNTO ARGUMENTAL

El mapa político de América del Sur acaba de registrar su cambio de rumbo más drástico en lo que va de la década. Tras un cierre de jornada electoral de altísima tensión, el avance del preconteo oficial de la Registraduría Nacional con el 99.8% de las mesas procesadas confirma un resultado histórico y milimétrico: Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento derechista Defensores de la Patria, obtuvo el 49.65% de los votos (12.9 millones), superando por menos de un punto porcentual al senador de extrema izquierda Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, quien alcanzó el 48.71% (12.6 millones).

La diferencia, inferior a los 250 mil votos, convierte a este balotaje en el proceso electoral más cerrado en la historia moderna de ese país. La respuesta de las fuerzas políticas no se ha hecho esperar, introduciendo de inmediato un escenario de profunda incertidumbre institucional. Mientras De la Espriella ya celebra la victoria en sus plataformas oficiales bajo la promesa de construir una “Patria Milagro”, Iván Cepeda ha anunciado formalmente que su coalición impugnará 33 mil mesas de votación en todo el territorio nacional, argumentando la necesidad de una revisión exhaustiva antes de declarar un ganador definitivo.

El triunfo preliminar de De la Espriella responde a un desgaste natural y al voto de castigo frente a las políticas del gobierno saliente de Gustavo Petro. Todo indica que el electorado colombiano, fatigado por el incremento de la inseguridad urbana y el estancamiento económico, optó por una propuesta drástica de restablecimiento del orden constitucional. Las felicitaciones inmediatas de figuras internacionales de la centroderecha, como el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, consolidan la percepción de que este resultado es visto desde el exterior como un freno definitivo a los proyectos de izquierda en la región.

El panorama que se abre a partir de esta noche obligará a las instituciones colombianas a actuar con la máxima transparencia. El propio presidente Petro ha hecho un llamado a la calma a través de sus canales oficiales, recordando que el preconteo no es vinculante y que el país debe esperar pacientemente el escrutinio técnico y legal de los jueces electorales. Independientemente de las impugnaciones que comenzarán a resolverse a partir de este lunes, los datos reales de las urnas dibujan a una nación fracturada exactamente por la mitad. Quien asuma el poder el próximo 7 de agosto no solo heredará un Congreso atomizado, sino la titánica tarea de gobernar en medio de una polarización absoluta