PUNTO ARGUMENTAL
Las tradiciones de origen rural suelen analizarse hoy en día bajo visiones muy divididas. Mientras en los Congresos locales avanzan propuestas para prohibir actividades relacionadas con animales, en las comunidades y sectores productivos la realidad camina en otra dirección.
Para entender el impacto de estas disciplinas, es necesario revisar los datos económicos y de conservación que generan, lejos de los discursos políticos de coyuntura.
Un ejemplo de esta realidad se observó en Pachuca con el Mega Derby Intercontinental que culminó ayer con un inusitado éxito, un certamen de aves de combate que cumplió 20 años de trayectoria. Este encuentro, funciona como una convención agropecuaria internacional que reunió por primera vez a criadores de México, Estados Unidos, Sudamérica y Filipinas.
Más allá del espectáculo, la logística del evento genera una derrama económica importante para Hidalgo en ocupación hotelera, servicios y comercio local. A nivel nacional, la gallística sostiene cerca de un millón de empleos directos e indirectos, y en el caso de este torneo, una parte significativa de los puestos operativos los ocupan mujeres encargadas de la administración y los servicios.
Frente a los argumentos que exigen la abolición de estas prácticas, los criadores y especialistas técnicos sostienen que la actividad es indispensable para la conservación de la especie. A diferencia de las aves de la industria alimentaria comercial, que crecen hacinadas en ciclos de pocas semanas, el gallo de combate vive un promedio de dos a tres años.
Su crianza se realiza en espacios amplios al aire libre, con dietas balanceadas de alta gama y un estricto control médico veterinario. La naturaleza combativa y territorial del ave responde a factores genéticos y hormonales propios de su especie; el criador simplemente cuida y potencia esa condición.
Por ello, los defensores del sector advierten que una prohibición no protege al animal, sino que condenaría a la extinción a razas enteras que solo subsisten gracias a esta actividad.
La distancia entre la labor legislativa y la realidad del campo suele ser el punto más débil de las iniciativas prohibicionistas. Es sencillo emitir opiniones desde una oficina en el Congreso basándose en las tendencias de las redes sociales, pero es complejo conocer la cadena de valor que produce 300 mil toneladas de alimento especializado al año para estas aves.
Los legisladores que impulsan reformas restrictivas desde lejos omiten que la preservación de los sistemas naturales y de las especies requiere inversión, conocimiento técnico y trabajo diario en las comunidades.
El análisis de estas tradiciones debe centrarse en el equilibrio entre el bienestar animal, la legalidad y el sustento de las familias que dependen de la tierra.