La impunidad y su relación con la criminalidad

DETRÁS DE MI VENTANA

Por Jaime Carreño @JaimeCarreno

Es difícil no hablar de dos temas que llamaron mi atención esta semana y que tienen que ver con la impunidad. Uno es el indeseable crimen ocurrido en Atizapán contra una familia, su empleada e incluso su mascota, quienes perdieron la vida de manera sumamente cruel a manos de un hombre de origen argentino. El segundo es el fallecimiento por golpe de calor de un joven futbolista de los Piratas de Veracruz, de tan solo 15 años de edad.

El primer caso se resolvió en tiempo récord gracias a que una de las víctimas avisó a un amigo que se reuniría con quien posteriormente sería su agresor y que, si en unas horas no sabía de él, contactara a la policía. Me surge una pregunta: si tenía temor de verlo, ¿por qué aun así fue a encontrarse con él? Dejemos esa respuesta a los investigadores.

Las autoridades atraparon al presunto responsable y a su cómplice, y rápidamente los enviaron a prisión, de donde espero no salgan nunca. Sin embargo, el presunto autor material ya contaba con varias denuncias por hechos delictivos y siguió en libertad, lo que terminó costándoles la vida a cuatro personas.

El segundo caso es el del joven futbolista que falleció por un golpe de calor. No fue atendido correctamente y eso le costó la vida. Mientras tanto, el equipo Piratas de Veracruz emitió un comunicado evadiendo su responsabilidad. Y yo pregunto: ¿nadie va a hacerse responsable por la negligencia de poner a entrenar a jóvenes durante el intenso calor y la humedad del verano en el puerto? ¿Dónde estaban los médicos del equipo? ¿En serio la única opción era trasladarlo a la Cruz Roja?

En el primer caso, un delito de esta magnitud pudo llevarse a cabo porque una persona gozó de impunidad a pesar de múltiples denuncias, hasta que finalmente arrebató cuatro vidas de manera premeditada, aprovechándose de una relación personal. En el segundo caso, ¿acaso nadie se hará responsable por una posible negligencia deportiva y médica?

Esto me lleva a señalar que, tristemente, según el portal Impunidad Cero, en México no se denuncian el 94% de los delitos y solo el 1% de ellos se resuelve. Asimismo, de acuerdo con El Economista, el 63% de las personas que deciden no denunciar lo hacen por razones vinculadas al mal desempeño o a la desconfianza en las instituciones de justicia.

Es decir, la gente no confía en que denunciar sirva de algo, lo cual contribuye a la impunidad y, por supuesto, al aumento de la criminalidad, pues muchos delincuentes actúan convencidos de que no les pasará nada. Esto debe cambiar, tanto por parte de los ciudadanos como de las autoridades.

Otro punto que quisiera poner a su consideración es que este peligroso sujeto de origen argentino, que emigró a este país, tenía un historial delictivo previo y nadie hizo nada por detenerlo. Y aquí le comparto algo que considero debe cambiar: ¿sabía usted que, para emigrar a México, una persona extranjera no tiene que presentar una carta de antecedentes no penales como parte del proceso migratorio?

Estos son algunos de los requisitos actuales: documentación básica, que incluye pasaporte vigente, fotografías y el formulario de solicitud de visa debidamente llenado; acreditación de solvencia económica o vínculos familiares, mediante comprobación de ingresos, una oferta laboral autorizada (NUT) o un vínculo de unidad familiar con un ciudadano mexicano o residente legal; y formularios de declaración, en los que se incluye una pregunta obligatoria sobre antecedentes penales. Sin embargo, no se requiere presentar físicamente un certificado de antecedentes no penales durante el trámite consular ordinario. ¡Hágame usted el favor!

Espero sinceramente que nuestros diputados y senadores promuevan una reforma legal para que se solicite, como parte del trámite migratorio, una carta de antecedentes no penales a toda persona que desee emigrar a México, ya sea de forma permanente o para trabajar. Y que dediquen su tiempo a debatir asuntos verdaderamente importantes, en lugar de presentar propuestas como aquella de 2019, cuando una diputada de la Ciudad de México planteó obligar a las tienditas a vender cerveza a temperatura ambiente, argumentando que ello desalentaría el consumo inmediato de alcohol en la vía pública… ¡por vida de Dios!