La nueva organización de la FEMEXFUT y la historia de México

DETRÁS DE MI VENTANA

Por Jaime Carreño @JaimeCarreno

Recientemente, la FEMEXFUT anunció, con bombo y platillo, una nueva pirámide del fútbol mexicano, en la que aparecen la Liga TDP, la Liga Premier y, en lo más alto, la Liga de Expansión. Pero esta pirámide no tiene punta: no está la Liga MX, a la cual solo se accede pagando; es decir, comprando una franquicia. No existe el ascenso y, menos aún, el descenso, con lo que se copia el modelo estadounidense del fútbol.

Dicen, y dicen bien, que aquel que ignora su historia está condenado a repetirla. Dirá usted: «¿Y esto qué tiene que ver con la FEMEXFUT?». Le cuento.

Tras la abdicación de Agustín de Iturbide, en marzo de 1823, provocada por los errores del propio emperador, así como por los grupos borbonistas, los republicanos y las logias masónicas, azuzadas especialmente por Joel Roberts Poinsett —primer agente enviado por Estados Unidos a México—, surgió un gran debate para crear un gobierno republicano. Algunos buscaban un gobierno centralista —al fin y al cabo, así estábamos acostumbrados y así funcionábamos—; otros, un gobierno federal en el que se respetara a los estados y estos cedieran ciertos poderes al Gobierno federal.

Ganaron los federalistas y, en 1824, se promulgó la primera Constitución formal de nuestro país. Solo que había algunos pequeños problemas: se copió, y mal, la Constitución de Estados Unidos de 1777; se copió un sistema federal, pero nosotros no teníamos estados. Los creamos para construir la ficción de que estos le otorgaban poder al Gobierno federal. También creamos la figura del vicepresidente, cargo que ocupaba quien había quedado en segundo lugar en las elecciones; es decir, el presidente gobernaría con su rival político, algo sin sentido. Esa situación cambió en Estados Unidos en 1804, y nosotros ni enterados.

El Gobierno estadounidense presionó no solo a México, sino también a otros países sudamericanos, para que crearan gobiernos republicanos como el suyo y evitaran la injerencia de gobiernos europeos.

Esto provocó que, entre 1824 y 1876, hubiera golpes de Estado del vicepresidente contra el presidente, levantamientos a diestra y siniestra, reestructuraciones de gobiernos federalistas a centralistas, invasiones de gobiernos extranjeros, la creación de otro imperio y, en 1857, la promulgación de una nueva Constitución federalista.

Le doy un dato: de 1824 a 1876, solo dos presidentes concluyeron su mandato de cuatro años, Guadalupe Victoria y Porfirio Díaz. Los otros 33 no lo concluyeron o bien lo extendieron por causas extrapolíticas, como fue el caso específico de Benito Juárez.

Otro punto importante es que, entre 1824 y 1845, nuestros gobiernos federales fueron influenciados por los enviados estadounidenses a nuestro país y por las logias masónicas yorkinas, impulsadas por los propios estadounidenses. Esto permitió que los estadounidenses, con autorización de nuestro Gobierno, se asentaran en Texas, que era un territorio poco poblado. Esto llevó a la independencia de Texas y, posteriormente, a la pérdida de más del 50 % de nuestro territorio a manos de los mismos estadounidenses.

¿Y qué tiene que ver esto con el fútbol? Bueno, pues nuestros dirigentes copiaron el modelo norteamericano de fútbol, que poco a poco comienza a alcanzarnos y, en muchos casos, a rebasarnos sin duda alguna.

¿Y esto por qué ocurre? Porque ellos tienen más dinero para contratar mejores jugadores, siguen planes de trabajo, cumplen sus proyectos y el Gobierno los vigila mediante un alto comisionado que no responde ante los dueños. También buscan exportar jugadores a Europa como parte de su plan y reclutan futbolistas en las universidades, entre otras cosas.

Nosotros, por nuestra parte, tenemos un alto comisionado —hasta el nombre copiamos— que responde ante los dueños. No exportamos jugadores porque les ponemos precios irreales; hacemos poco caso a las ligas de ascenso y, si nuestra selección juega en Estados Unidos, es porque Soccer United Marketing organiza esos partidos.

¿Y el dinero generado? Pues una parte va a las arcas de la FEMEXFUT y otra a U.S. Soccer; es decir, contribuimos a financiar el desarrollo del fútbol en Estados Unidos. Nos damos un balazo en el pie.

Ahora me entiende usted, lector, cuando digo que repetimos nuestros errores.