La realidad que se viene en los próximos Mundiales – Parte 2

DETRÁS DE MI VENTANA

Por Jaime Carreño @JaimeCarreno

Como lo comente en mi columna anterior, el futuro para el Tri en los próximos mundiales, no lo veo ya tan promisorio, aun con 48 equipos ir avanzando de ronda en ronda será más difícil, por cuestiones tanto internas como externas. Ahora enfoquémonos en las situaciones internas del futbol mexicano. ¿Cómo queremos generar futbolistas si los equipos de Primera División se llenan de ocho o nueve extranjeros, con los “beneficios” económicos que esto genera para representantes y mandos medios de los clubes?

De igual manera, salvo Pachuca, Santos y Chivas —este último porque no tiene de otra—, ¿qué clubes se enfocan realmente en desarrollar fuerzas básicas? ¿Recuerda usted cuál fue el último gran jugador surgido de la cantera de Cruz Azul? ¿De Tigres?
¿O peor aún, de Pumas? ¿Quién secó la cantera de Pumas, que durante cuatro décadas nutrió al futbol mexicano y al Tricolor?

Enfoquémonos ahora en el futbol de Expansión, la Premier y la llamada TDP. La Liga de Expansión —o mejor dicho, de “extinción”— es una categoría que casi nadie ve, sin una verdadera forma de competir para ascender. Y si algún equipo logra subir deportivamente, la Femexfut le dice: “Lástima, Margarito, no puedes ascender porque tu estadio es solo para 15 mil aficionados, porque te falta un foco en el baño, porque pintaste la reja de rojo y el rojo está prohibido”, o cualquier otro pretexto absurdo.

Mientras tanto, en Europa hay equipos jugando copas inglesas o españolas en estadios de cinco mil aficionados. No cuadra, ¿verdad? Y ahora vamos a la Premier —nombre ridículo, por cierto— y a la TDP, que se jactan de ser futbol profesional. Sin embargo, investigando un poco me encontré con que a los jugadores les cobran 25, 30 y hasta 75 mil pesos por jugar. Entonces la pregunta es: ¿por qué se dicen profesionales si no les pagan a los futbolistas? Al contrario: es el jugador quien paga.

Luego nos preguntamos por qué no salen otros Hugo Sánchez —el único jugador Triple A que hemos producido—, otro Cuauhtémoc Blanco, otro Rafa Márquez o un Chicharito. Hay, al menos, una esperanza con Javier Lellini, buscando mexicanos de doble nacionalidad que juegan en Estados Unidos, Europa o Sudamérica; futbolistas que quizá militan en la tercera división de España, Hungría, Suecia o Brasil. Jugadores con otra mentalidad, otra formación y que no están contaminados por las malas prácticas del futbol mexicano.

Le pregunto, lector: ¿prefiere usted que su hijo o sobrino pague 75 mil pesos por jugar en la Liga Premier, o que le paguen 700 u 800 euros, además de comida, por jugar en tercera o cuarta división en Noruega o Suecia? Le comento que yo vivo en Canadá, y algo se está haciendo bien por acá. Usted quizá dirá: “¡Dedíquense al hockey!”. Bueno, pues le doy dos datos. El actual mejor jugador de la Concacaf es Alphonso Davies; juega en el Bayern Múnich, uno de los diez mejores equipos del mundo. ¿Y qué cree? Es canadiense. Además, ¿sabía usted que la selección de Canadá tenía más jugadores jugando en Europa que nuestro amado Tricolor? De Estados Unidos, mejor ni hablemos. Espero equivocarme, pero pronto no solo Estados Unidos nos rebasará: tal vez Canadá también lo logre.

En fin, mientras la Femexfut no se enfoque realmente en desarrollar jugadores, mejorar la formación de entrenadores, generar talento e identificarlo a tiempo, los Mundiales se convertirán poco a poco en experiencias de tres o cuatro partidos como máximo.