- Especialistas del INAH efectuaron el rescate de cámaras funerarias de la época Clásica durante los salvamentos arqueológicos del Tren México–Querétaro.
Un equipo multidisciplinario de especialistas adscritos al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizó un complejo de enterramientos humanos de origen prehispánico en las inmediaciones de la comunidad Ignacio Zaragoza, perteneciente al municipio de Tula de Allende. El descubrimiento científico se registró como resultado directo de las prospecciones de salvamento arqueológico asociadas a la franja de derecho de vía asignada para la construcción del sistema ferroviario del Tren México–Querétaro.
Las excavaciones técnicas en el polígono de estudio permitieron la identificación de más de una decena de contextos funerarios, tanto individuales como colectivos, correspondientes a restos óseos de individuos adultos, jóvenes y un infante. Los arqueólogos detallaron que el área de entierro se encontraba integrada a las estructuras de un antiguo asentamiento de carácter doméstico teotihuacano, cuya ocupación principal se sitúa cronológicamente entre los años 225 y 600 d.C. (periodo Clásico), registrando además reocupaciones habitacionales posteriores durante la etapa del Posclásico Tardío.
La titular de la Secretaría de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, precisó que estos vestigios aportan información de alto valor para profundizar en los análisis sobre la organización social, las prácticas de culto y las formas de vida de las poblaciones del norte del Altiplano Central. Entre las estructuras arquitectónicas funerarias destacan tumbas con características similares a las de tipo tiro, provistas de cámaras excavadas directamente sobre los estratos de tepetate, donde se depositaron ofrendas rituales compuestas por decenas de vasijas miniatura y diversos artefactos ornamentales manufacturados en concha marina.
Los investigadores adscritos al centro INAH informaron que el sitio arqueológico formaba parte de una red periférica de asentamientos satélites vinculados a la esfera de expansión e influencia política y económica de la metrópoli de Teotihuacán en el Valle del Mezquital. Las labores de excavación, registro gráfico y consolidación de materiales continúan en el laboratorio, con la previsión de que los análisis de osteología y alfarería aporten datos inéditos sobre los flujos comerciales y el aprovechamiento de recursos estratégicos en esta región hidalguense.