DETRÁS DE MI VENTANA
Por Jaime Carreño @JaimeCarreno
Esta noche del 15 de septiembre iniciamos nuestra tradicional fiesta de celebración de la Independencia; esto es porque la “historia oficial” nos hace creer que la noche del 16 de septiembre de 1810 inició la independencia de nuestro país gracias a la actuación de “impolutos” héroes como Hidalgo, Allende, Aldama, Josefa Ortiz y, después, Morelos y Guerrero.
Creo que debemos ser maduros respecto a nuestra historia y reconocer cómo fueron las cosas realmente, así como aceptar que nuestros héroes eran personas con aciertos y virtudes, y no figuras casi míticas y sin fallas. Por ello, lo invito a conocer ciertos datos que no nos enseñan en los libros de texto gratuitos.
Tanto Aldama como Allende e Hidalgo no querían una independencia total. Iniciaron su lucha en contra del usurpador de la Corona española, José Napoleón, y de la ilegitimidad de su reinado, mientras reconocían a Fernando VII como el rey legítimo.
Hidalgo y Allende terminaron peleados, y Allende incluso arresta a Hidalgo por sus métodos de asalto y pillaje, como ocurrió con la toma de la Alhóndiga de Granaditas y la masacre de los españoles ahí refugiados. Tanto Hidalgo como Allende fueron capturados y fusilados en el verano de 1811; tan solo nueve meses duró su lucha, pero ellos encendieron la llama.
Quien continúa la lucha, ya con una idea independentista e incluso buscando una posible república, es José María Morelos. Él impulsa la creación de una constitución en Apatzingán en 1814, aunque nunca entra en vigor, y Morelos cae preso y es fusilado en diciembre de 1815.
De 1815 a 1820 solo hay un puñado de insurgentes que no logran realmente mucho, como Victoria, Bravo, Mina y, en especial, Guerrero. Pero no es hasta que Iturbide se alía con Guerrero que se logra la independencia de manera efectiva el 27 de septiembre de 1821 y se firma el Acta al día siguiente, el 28. Y, sin embargo, nunca celebramos esas fechas.
Nuestra historia oficial olvida y borra de los registros a Iturbide porque fue primero un realista despiadado que luchó contra insurgentes como Morelos y, tras la independencia, fue nombrado emperador. Ese fue su gran pecado y, en el siglo XX, lo borramos por decreto. Luis Echeverría, a través de dicho decreto, nombra a Guerrero como el único consumador de la Independencia; es decir, mediante un decreto modificamos la realidad. A Iturbide lo borramos por sus fallas y, respecto a los demás independentistas, hacemos caso omiso de las suyas.
Guerrero, uno de nuestros héroes, a quien sin demeritar su lucha se le venera en nuestra historia, también fue un hombre con fallas humanas. ¿Sabe usted quién fue el primer personaje que reclamó un “fraude electoral” y se levantó para desconocer las elecciones de 1828? Fue precisamente Guerrero, y es por ello que termina siendo nombrado presidente constitucional, es decir, tras un golpe de Estado. En su corto periodo logra abolir la esclavitud en nuestro país; sin embargo, su llegada al poder contribuyó al inicio de un periodo de levantamientos encabezados por vicepresidentes o generales, hasta que Porfirio Díaz, mediante otro golpe de Estado, se mantiene en el poder durante 30 años, dando una estabilidad política que no se tuvo durante casi seis décadas y debido a la inestabilidad política, eso nos costó la mitad de nuestro territorio.
Concluyo recordándole a usted que nuestro país es el único que yo conozco que es, en cierto sentido, un Estado parricida y con amnesia selectiva, pues a los dos personajes que concluyeron la ansiada independencia, como padres de la patria, Guerrero e Iturbide, como premio los fusilamos; y al segundo, incluso, hasta de la historia lo borramos.
Agradezcamos a nuestros héroes la independencia, pero quitémosles el velo de impolutos y perfectos, pues eran tan humanos como usted y como yo.
¡Viva México!
P. D. Una nota personal: aún hoy, el 15 de septiembre, me hace recordar un enojo.