DETRÁS DE MI VENTANA
Por Jaime Carreño @JaimeCarreno
En días pasados leí la columna de Ricardo Zárate, con quien tengo amistad de décadas, sobre el reto de regionalizar el alto rendimiento en Hidalgo y cómo la reciente apertura del Centro Deportivo Hidalguense y de Alto Rendimiento puede ser un catalizador para apoyar el desarrollo de deportistas hidalguenses.
También mencionó Ricardo a algunos atletas hidalguenses que han destacado en varias disciplinas deportivas, como los clavados y las pruebas de pista y campo, y me atreví a comentar en redes sociales que una de las historias más exitosas del deporte en México es la del Club Pachuca, y y fue entonces cuando me surgió una inquietud: si Pachuca es una de las mejores fábricas de futbolistas del país, ¿por qué son tan pocos los jugadores nacidos en la ciudad que han alcanzado la selección nacional mayor?
Después de un intercambio de ideas con otros internautas, me mencionaron a varios jugadores originarios de Pachuca que el Grupo Pachuca ha logrado debutar en Primera División. Esto sin contar a dos originarios de Pachuca: uno de las décadas de los 60 y 70, don Armando Perea (QEPD), y en los 90, mi estimado amigo Ángel Castañeda.
Los otros son Edwin Hernández, Heriberto Olvera, Rubén García, Fernando Cortés Alejandro Tejada “Murba” y el más reciente, Elías Montiel. Ninguno, hasta el momento, ha llegado a los niveles de selección nacional, y yo me preguntaba cómo era posible que, “en casa del herrero, azadón de palo”; es decir, que no hubiera pachuqueños surgidos del Club Pachuca que hubieran sido seleccionados nacionales mayores, como Héctor Herrera y el Chucky Lozano.
Pero quizá estamos haciendo la pregunta equivocada. El Club Pachuca no tiene la misión de producir futbolistas pachuqueños; tiene la misión de producir futbolistas de élite, sin importar su lugar de origen. Ellos buscan desarrollar talento natural, sin importar si los jugadores son de Pachuca, Tulancingo, Zacatecas, Monterrey, Tijuana o Mérida. De donde sean, los ubican y los trabajan, y ha sido tan buena la gestión que ahora Pachuca es lo que eran los Pumas entre los años 70 y 90: hay al menos un jugador formado en Pachuca en equipos de Primera División o en las categorías de ascenso.
Entonces, la pregunta que la columna de Ricardo me hizo pensar fue: ¿Cómo es posible que la vanagloriada cantera del Pachuca tenga tan pocos jugadores originarios de Pachuca que hayan alcanzado el nivel de seleccionado nacional mayor? Porque al Pachuca le interesa buscar jugadores donde sea. Más bien, la pregunta sería: ¿Qué no hemos hecho en la ciudad de Pachuca, como sociedad y gobierno local, para generar un jugador de fútbol que, sea formado donde sea, llegue a debutar en la selección nacional mayor?
¿Se trata de falta de espacios deportivos? ¿De cultura deportiva? ¿De oportunidades en el fútbol infantil y juvenil? ¿De una menor participación de escuelas y ligas locales? No lo sé. Espero usted lector tenga alguna hipótesis.