- Autoridades aseguraron ejemplares de ardilla durante la edición 45 del certamen; pese a las incidencias, el evento rompió récord con una derrama de 26.6 millones de pesos.
Tras el cierre de la 45ª Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó la aplicación de sanciones a participantes que ofrecían platillos elaborados con especies silvestres sin contar con los permisos correspondientes. El coordinador del evento, Antonio Mejía Gómez, detalló que se detectaron al menos tres casos de irregularidad, centrados principalmente en el uso de ardillas que carecían de los cintillos de aprovechamiento necesarios para garantizar su procedencia legal.
Aunque la ardilla es considerada localmente como una especie abundante en las zonas de cultivo, su comercialización en el foro gastronómico más importante de Hidalgo exige una regulación estricta para evitar el comercio furtivo. El personal federal realizó inspecciones exhaustivas en los puestos de expoventa, procediendo al aseguramiento del producto en los casos donde no se acreditó la documentación legal. Esta medida forma parte de una nueva política de sustentabilidad que busca proteger la biodiversidad del Valle del Mezquital sin erradicar las tradiciones culinarias.
Pese a los incidentes administrativos, el balance financiero y social del evento fue histórico. La muestra atrajo a cerca de 40 mil visitantes durante el pasado fin de semana, generando una derrama económica de 26.6 millones de pesos, cifra que supera significativamente los 19 millones reportados en 2025. El certamen contó con la participación de más de 2,300 concursantes, destacando una creciente presencia de categorías infantiles y juveniles que aseguran el relevo generacional de la cocina tradicional hidalguense.
Finalmente, el comité organizador señaló que para futuras ediciones se endurecerán los programas educativos y la vigilancia preventiva. Además de la fiscalización de la fauna silvestre, las autoridades municipales intervinieron para regular los precios de los comerciantes que excedieron los tabuladores establecidos. Con estas acciones, Santiago de Anaya busca consolidar un modelo de gastronomía sustentable donde el sabor del desierto y la preservación del ecosistema coexistan bajo el marco de la ley federal.