- El exdirigente solicitó su desafiliación del partido tras años de encabezar el proyecto local; el movimiento marca un ajuste definitivo en la relación entre la estructura magisterial y el bloque oficialista en el estado.
Lo que inició como un relevo en la dirigencia ha culminado en una ruptura formal. Sergio Hernández Hernández, quien fuera el artífice de la permanencia de Nueva Alianza Hidalgo (NAH) como partido local tras la pérdida de su registro nacional, ha solicitado oficialmente su desafiliación de las filas turquesas. Este hecho, confirmado por fuentes internas y reportes del ámbito político estatal, cierra uno de los capítulos más estables en la historia reciente del partido en la entidad.
A diferencia de otros liderazgos que han salido bajo procesos de expulsión o controversias públicas, Hernández Hernández optó por la renuncia voluntaria al padrón de afiliados. Según registros del partido y seguimiento de algunos medios de la entidad, el exdirigente presentó su trámite de manera discreta, marcando una distancia definitiva con la actual conducción del Comité Dirección Estatal.
Durante su gestión, Sergio Hernández mantuvo una política de autonomía negociada, donde NAH era un aliado estratégico pero conservaba una identidad propia frente a Morena.
Nueva Alianza no se entiende sin su columna vertebral: el magisterio. La transición en la directiva de la Sección 15 del SNTE trajo consigo una nueva visión de poder que buscaba liderazgos totalmente alineados con la nueva administración estatal. La desafiliación de Hernández es interpretada como la conclusión de una etapa donde el partido buscaba equilibrar los intereses sindicales con los políticos, para dar paso a una era de subordinación técnica y electoral bajo una nueva línea de mando.
La salida de Sergio Hernández Hernández representa el fin de la “soberanía turquesa”. Con su desafiliación, el partido se deshace de su último vínculo con la etapa de resistencia para convertirse en un engranaje operativo del bloque oficialista. Para Hernández, el movimiento le permite conservar su capital político personal fuera de una estructura con la que ya no comparte objetivos de largo plazo.