Silogismos por Antonio Ortigoza Vázquez

Ariadna Montiel, debe liberar a Morena de el secuestro operado en Hidalgo, por los intereses de Rico Mercado y Marisol Ortega

*  Los verdaderos militantes de izquierda que construyeron a ras de suelo el Movimiento de Regeneración Nacional en el Estado, desde hace más de una década, tienen sólidas razones para asegurar que desde agosto del 2022, Morena está prácticamente secuestrado en su Consejo Político Estatal y en su dirigencia local, por dos personajes que ni remotamente se ajustan con sus perfiles a los liderazgos que requiere la depuración y resurgimiento del partido guinda. Ambos, responden a intereses fácticos de los que precisamente buscan desprenderse desde la dirigencia nacional, en todo el país

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

Especial de Expediente Ultra

Simpatizantes y militantes de Morena en Hidalgo esperan que la nueva líder nacional, Ariadna Montiel, aplique la delimitación de funciones a los comités estatales del país, quitándoles la facultad de definir candidaturas. Como se ha establecido en las nuevas reglas a seguir en la designación de coordinadores en alcaldías, distritos locales, federales y gubernaturas, tal atribución recaerá en la Comisión Nacional de Elecciones.

Los verdaderos militantes de izquierda que construyeron a ras de suelo el Movimiento de Regeneración Nacional en el Estado, desde hace más de una década, tienen sólidas razones para asegurar que desde agosto del 2022, Morena está prácticamente secuestrado en su Consejo Político Estatal y en su dirigencia local, por dos personajes que ni remotamente se ajustan con sus perfiles a los liderazgos que requiere la depuración y resurgimiento del partido guinda. Y responden a intereses fácticos de los que precisamente buscan desprenderse desde la dirigencia nacional.

Las chapucerías que permitieron su llegada y, más tarde, su ampliación de periodo, nada tienen que ver con una verdadera democracia abierta, donde las bases y sociedad, hayan sido tomadas en cuenta. Tanto Marco Antonio Rico Mercado –quien en una de las visitas a Hidalgo de la ex presidenta nacional morenista, Luisa María Alcalde, fue públicamente abucheado por la agraviada militancia–, como la Presidenta del Consejo Estatal de delegados, Marisol Ortega, son de ideología y procedencia política poco afín a los principios morenistas.

Rico brincó como liebre de chistera de mago al liderazgo hidalguense; antes de su inesperada postulación en el Consejo Político Estatal había formado parte de la estructura perredista en la entidad, entusiasta promotor del fugaz partido Encuentro Solidario, y rabioso crítico de Morena y Andrés Manuel López Obrador.

Desde la dirigencia nacional, Ariadna Montiel debe analizar con lupa, cómo fue es posible que un arribista como Rico que calificó públicamente de partido “revoltijo” a Morena y acusó a AMLO de emplear recursos públicos para apoyar a Morena en Hidalgo, haya llegado nada menos que a tomar las riendas del partido guinda, en agosto del 2022, una dudosa elección de los consejeros estatales donde prevalece la duda sobre la compra de voluntades con la abultada chequera del capo universitario, Gerardo Sosa Castelán, quien desde hace años alquiló la franquicia del PT, para alentar, sin mucho éxito, las esperanzas de que su hermano Damián llegue al Senado y de ahí a la gubernatura.

Hasta la fecha el camaleónico dirigente, sigue quedando a deber a los electores, simpatizantes y militantes del Movimiento de Regeneración Nacional, cómo es que solo unos meses cambio su punto de vista e intereses políticos por un partido al que ubicó como un “revoltijo” sin compromisos sociales. Si esa era su percepción, Rico sigue sin decirnos ¿cómo es que decidió sumarse a Morena en un tan repentino cambio de chip?

Lo hemos dicho en incontables ocasiones y hoy lo volvemos a citar: en política no hay casualidades y, de ninguna manera fue un hecho fortuito que llegara de la mano de Marco Antonio Rico, la ex alcaldesa de Tepeapulco, Marisol Ortega, a presidir el Consejo Político Estatal, cuando hasta el más imberbe político sabe que el patrocinio y mecenazgo de su carrera está ligada al Grupo Universidad, mejor conocido en el argot político como “La Sosa Nostra”, mafia controlada desde hace tres décadas por Gerardo Sosa Castelán.

Otras de las dudas que siguen latentes en las filas morenistas, es como siendo titular del Consejo Estatal guinda, Marisol se lanzó en la primavera del 2024 como candidata a diputada local del distrito 18…¡pero por el Partido del Trabajo¡ Las siglas que tiene arrendadas la mafia universitaria.

La entonces presidenta municipal debió dar marcha atrás a las indicaciones de sus jefes superiores pero, ojo, Rico Mercado no promovió sanción alguna en su contra por la abierta traición a Morena y de manera inverosímil, Ortega siguió como la fresca mañana manteniendo su férreo control hacia el Consejo Estatal.

Prueba de que ambos personajes han empleado los estatutos de Morena como papel higiénico, al tener prácticamente secuestrada a la dirigencia hidalguenses, es que se les terminaba el veinte en octubre del pasado año, pero previsores, sus verdaderos jefes les ordenaron extenderse hasta el 2027, treta que les funcionó en diciembre del 2024.

Esto, por supuesto, no ha pasado desapercibido para los verdaderos morenistas que antes del aviso de la purga y filtros de su partido a nivel nacional, ya tenían sus fundadas dudas de la percudida operación política del líder estatal, para ir abriendo cancha a verdaderos pillos de tres colores, como fue el caso del ex alcalde Mineral de la Reforma, Israel Félix Soto, quien comenzó a llamar medios para alabar a Julio Menchaca y a Claudia Shenbaum, buscando enmendar las denostaciones proferidas con antelación al gobernador y a la Presidenta.

Casi de inmediato, Marco Antonio Rico se apresuró a decir que así como el compañero “Andrés Manuel había enseñado a morenistas a que el movimiento era de puertas abiertas”, en Hidalgo sería bienvenido “todo aquel que desee sumarse a la transformación”, ante las absortas bases solo le falta decir al dirigente que la invitación incluía a las esposas de los aspirantes a arrepentidos. En esta caso, de la cónyuge de Félix Soto, Shadia Martínez Lozada, a quien el ex delfín de Omar Fayad, busca por todos los medios hacer alcaldesa.

El pez por su propia boca muere y el líder de Morena en Hidalgo, se ha sumado en una risible parafernalia ideológica a la depuración y saneamiento en las filas del partido guinda, anunciada por la nueva dirigente, Ariadna Montiel. Con absoluto desparpajo y sin morderse la lengua, Rico dijo a los medios que esto obedece a que “anteriormente se enlistaron en la fuerza política perfiles oportunistas”. Descripción que le viene como anillo al dedo.

Vale preguntar: ¿Cómo le harán Rico y Marisol con los compromisos a los que deberán responder, por órdenes de sus verdaderos jefes políticos?

Al ex perredista le persiguen los demonios y las sombras de la sospecha de 2024, cuando se le señaló de vender candidaturas de tres a cinco millones de pesos. Hasta hoy, se comenta al interior de Morena Hidalgo, que el personaje se para de uñas cuando se le menciona el tema.

El asunto es que desde la dirigencia nacional morenista, debe realizarse un detallado análisis para saber, primero, la forma poco clara y cargada de marrullerías, como llegaron el Presidente estatal y la Presidenta del Consejo Político en el Estado; y, segundo, clasificar a qué grupo e intereses políticos responden.

Y aunque se entronizaron de mala forma hasta el 2027, es necesario que los verdaderos consejeros morenistas y su militancia, así como diversos integrantes del Comité Estatal que saben perfectamente que lo aquí se escribe es verdad, soliciten a los órganos nacionales de Morena, permitir que la depuración anunciada llegue a la estructura partidista de Hidalgo, pues si bien desde las instancias nacionales ya se establecieron los candados a los comités estatales para que no hagan su voluntad y alientan candidaturas de duda procedencia, tanto Rico como Marisol Ortega, no son fiables y menos se ajustan a los perfiles que ahora exige el partido guinda para iniciar su necesaria y esperada depuración.

Es un momento oportuno para que Ariadna Montiel, oiga a su militancia y eche un vistazo al dúo aquí citado. Las sorpresas serán muchas y justificarán un golpe de timón con miras a las elecciones del 2027.