Sin Matices. Hidalgo en los indicadores de bienestar del INEGI

Por León Caster. La salud mental y el bienestar emocional se han convertido en indicadores indispensables para medir la verdadera calidad de vida en cualquier sociedad. Más allá del crecimiento económico, la tranquilidad cotidiana de los ciudadanos es el reflejo más fiel del entorno en el que viven. En este sentido, los datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del INEGI ofrecen una perspectiva muy favorable para el estado de Hidalgo al evaluar estos rubros.

Al revisar el panorama nacional de la salud emocional, las realidades de las entidades federativas son muy contrastantes. En el indicador de los estados con mayor porcentaje de población con síntomas de depresión, la lista la encabezan Guerrero, Tabasco, Durango, Zacatecas, Michoacán, Oaxaca, Morelos, Veracruz, Chiapas y Puebla. De manera muy similar, las entidades que registran los niveles más altos de tristeza frecuente son Guerrero, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Puebla, Morelos, Tlaxcala y Zacatecas. Por el contrario, en el extremo del bienestar, el rubro de mayor satisfacción con la vida y felicidad lo lideran Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Baja California, Sonora, Colima, Aguascalientes, Sinaloa, Querétaro y San Luis Potosí.

Dentro de este mapa emocional, la entidad hidalguense se mantiene completamente al margen de las zonas de alerta. Hidalgo no aparece en los primeros diez lugares de depresión ni de tristeza frecuente, ubicándose en una posición de estabilidad y balance en la tabla general. No figurar en los focos rojos de estas problemáticas habla de un entorno social que, a pesar de los desafíos económicos, conserva redes de apoyo familiar y comunitario sólidas que funcionan como protección frente al aislamiento.

Este equilibrio no es un dato menor. La ausencia de niveles críticos de afectación emocional en las mediciones oficiales demuestra que en las regiones del estado prevalece una dinámica de vida que favorece la paz mental. La cercanía comunitaria y la conservación de la identidad local contribuyen directamente a que la población mantenga una percepción estable de su entorno cotidiano.

Mantenerse fuera de las listas de alerta en salud mental representa una ventaja social enorme para Hidalgo. Sin embargo, esta estabilidad también traza una ruta clara para las políticas públicas: la necesidad de blindar este bienestar mediante servicios preventivos de salud emocional accesibles en todas las comunidades. Conservar la tranquilidad de la población es, al final del día, el logro más valioso para el desarrollo de la entidad.