Tripulación de Artemis II se prepara para el “relevo” lunar

  • Los cuatro astronautas amerizarán este viernes en el Pacífico; regresan con imágenes inéditas y la meta de “pasar la batuta” a quienes pisarán la superficie lunar en 2028.

La histórica misión Artemis II está por concluir. En su última rueda de prensa desde la nave Orión, a cientos de miles de kilómetros de casa, la tripulación expresó su deseo de volver a la Tierra para entregar simbólicamente “la batuta” a la próxima generación de exploradores. Tras ser los primeros humanos en orbitar la Luna en más de medio siglo, Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen se preparan para el crítico reingreso a la atmósfera este viernes 10 de abril.

El piloto Victor Glover confesó que, aunque la misión ha sido un éxito, el momento que más anhela es el amerizaje en las costas de California, programado para las 20:07 horas (tiempo del este). “Todo lo bueno regresa con nosotros”, señaló emocionado, refiriéndose a la enorme cantidad de datos, historias e imágenes de alta resolución que servirán de cimiento para establecer una base humana en el satélite natural y, eventualmente, alcanzar Marte.

Más allá de los hitos técnicos, la misión dejó una profunda huella filosófica en los astronautas. Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, subrayó que observar la fragilidad de la Tierra desde el vacío absoluto reafirmó su convicción de que los humanos deben “crear juntos en lugar de destruir”. Por su parte, la especialista Christina Koch destacó la camaradería y el sentido de propósito compartido que se vive al habitar la nave Orión, a pesar de las limitaciones de espacio y los retos cotidianos de vivir en gravedad cero.

Uno de los momentos más emotivos de la travesía ocurrió el pasado lunes, cuando la tripulación cruzó la cara oculta de la Luna. En un gesto de profunda unión, los astronautas propusieron nombrar un cráter en honor a Carroll, la difunta esposa del comandante Reid Wiseman. Con este lazo humano fortalecido, el equipo dedicará sus últimas horas en el espacio a preparar los sistemas para atravesar la atmósfera en una “bola de fuego” y reencontrarse con el equipo de la NASA y las Fuerzas Armadas que ya los esperan en el Pacífico.