Usuarios comparan remodelación de la Línea 2 con ‘Silent Hill’

  • Pasillos en penumbra, polvo y confusión dominan las estaciones rumbo al Mundial 2026; capitalinos viven una experiencia “tétrica” en sus traslados diarios.

A dos meses de que inicie la Copa del Mundo, el Metro de la Ciudad de México se ha transformado en un escenario que parece sacado de un videojuego de terror. Usuarios de la Línea 2 reportan que estaciones emblemáticas como Bellas Artes, Zócalo e Hidalgo se han convertido en laberintos de polvo y oscuridad debido a las obras de remodelación aceleradas. Esta atmósfera densa ha llevado a los pasajeros a viralizar videos comparando el trayecto con los famosos “backrooms” o el ambiente desolador de Silent Hill.

El recorrido diario se ha vuelto un reto de supervivencia para miles de trabajadores y estudiantes. Entre pasillos intervenidos y señalización deficiente, los usuarios denuncian que la salud también está en riesgo, pues el polvo en el aire dificulta la respiración en las zonas de obra. “Es tétrico; no es válido que lo hagan en tan poco tiempo por la presión del Mundial cuando tuvieron años para mejorar el servicio”, señaló Karla, una maestra afectada por los cierres y desvíos improvisados.

Con una inversión de 1,500 millones de pesos, el Gobierno capitalino busca modernizar 16 de las 24 estaciones de esta línea, una de las más transitadas del sistema. Sin embargo, la premura por terminar antes del 11 de junio —fecha del partido inaugural— ha generado un caos visual y operativo. Mientras las autoridades prometen un transporte de primer nivel para los turistas, los habitantes locales lidian con estaciones en penumbra y escombros en su trayecto habitual.

La tendencia ha llegado a tal grado que en redes sociales circulan videos de personas disfrazadas de personajes de terror bailando entre los andenes en ruinas. Aunque para algunos jóvenes la estética resulta “cinematográfica”, para la mayoría representa un descuido que afecta la movilidad de la Ciudad de México. El tiempo corre y la presión aumenta para que el Metro deje de parecer un set de filmación de suspenso y vuelva a ser el eje eficiente de la capital.