- Quema de basura y fogatas agrícolas consumen más de 2 mil hectáreas en la entidad; Pachuca encabeza la lista con mayor número de siniestros.
La negligencia humana se ha convertido en el peor enemigo de los bosques hidalguenses. En lo que va de la temporada 2026, el estado ha registrado 87 incendios forestales, de los cuales más del 60% fueron iniciados por actividades evitables como la quema de basura, incendios intencionales y labores agrícolas sin control. Según el reporte más reciente, el uso inadecuado del fuego ha devastado ya 2,775 hectáreas de vegetación, poniendo en riesgo no solo la biodiversidad, sino la vida de brigadistas y comunidades cercanas.
Pachuca de Soto se posiciona como el municipio más castigado con 17 eventos registrados, seguido por Epazoyucan, Tulancingo y Singuilucan. Las estadísticas de la Secretaría de Medio Ambiente (SEMARNATH) son contundentes: las quemas en basureros representan el 25% de las causas, mientras que las actividades del campo y los incendios provocados suman casi el 40% del total. Factores cotidianos, como colillas de cigarro encendidas y fogatas mal apagadas, terminan por desatar desastres ambientales de gran magnitud.
Ante esta crítica situación, el Gobierno de Hidalgo recordó que existe una veda de uso de fuego vigente hasta el 30 de junio, por lo que cualquier quema durante este periodo es una violación a la normativa ambiental. La instrucción estatal es clara: reforzar la prevención como prioridad absoluta. Proteger el suelo, el agua y el aire de la entidad depende directamente de la responsabilidad ciudadana y del respeto estricto a las restricciones actuales para evitar que el material combustible en los montes siga ardiendo.
Las autoridades hacen un llamado urgente a la corresponsabilidad social: evitar las quemas agrícolas, no tirar basura y reportar de inmediato cualquier columna de humo. Con más de 2 mil hectáreas impactadas, la recuperación de los ecosistemas locales será un proceso de años, por lo que la prevención hoy es la única herramienta efectiva para salvaguardar el patrimonio natural de Hidalgo y garantizar la seguridad de sus habitantes.