El fuera de lugar por centímetros y el cambio que el fútbol necesita

DE LA CUNA A LA CANCHA

Por Ricardo Zárate Ramírez. En lo que va de esta Copa del Mundo, la mayor frustración de los aficionados (incluyéndome) y de los equipos no ha sido el nivel de juego, sino los goles anulados por jugadas milimétricas. Ver a un delantero celebrar con todo y que la alegría se corte minutos después porque tenía la punta del zapato, un hombro o la rodilla ligeramente adelantados, está alterando la esencia misma del partido, es frustrante esperar a que un programa de computadora determine si debe haber o no festejo.

El problema no es la tecnología, sino un reglamento que se quedó obsoleta. Las cámaras actuales son tan exactas que detectan detalles invisibles para el ojo humano, lo que termina castigando el movimiento natural de un atacante y premiando a las defensas que practican como estrategia, el fuera de lugar.

La propuesta impulsada por Arsène Wenger, actual Director de Desarrollo de la FIFA, es muy sencilla de entender y busca regresar la ventaja al espectáculo.

La regla actual: Si cualquier parte del cuerpo con la que puedas meter gol está un milímetro adelante del defensa, es fuera de lugar.

La propuesta de Wenger: Solo se cobrará fuera de lugar si el cuerpo del delantero supera por completo al último defensor. Si una sola parte del atacante (por ejemplo, el talón) está en la misma línea que el rival, la jugada es válida y el gol cuenta.

Con este cambio, el beneficio de la duda vuelve a ser para el que ataca. El fútbol ganaría en dinamismo y se evitarían esas revisiones eternas en las pantallas del VAR.

Los datos le dan la razón al cambio

Esta discusión no es reciente. En diciembre del año pasado, durante un congreso deportivo en Dubái, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, adelantó que el organismo evaluaba este cambio para este momento. Sin embargo, el futuro llegó rápido y el Mundial de 2026 está demostrando que la modificación no debió aplazarse.

Los números de los analistas de este torneo son contundentes: tres de cada diez goles anulados por fuera de lugar en lo que va de la competencia habrían sido completamente válidos bajo la Ley Wenger. Estamos hablando de partidos que pudieron cambiar de rumbo y de un espectáculo mucho más atractivo para la tribuna.

La International Board (IFAB), que es la asociación encargada de modificar las reglas del fútbol, tiene hoy una presión enorme. El reglamento actual se pensó para una época más lenta, no para la velocidad actual del juego ni para la precisión de los monitores.