- Más de mil artesanos de la región Otomí-Tepehua exhiben el monumental mural textil de 100 metros cuadrados en el corazón del país.
El colorido y la cosmovisión de Hidalgo han tomado por asalto la plaza más importante de México. Desde este viernes y hasta el 12 de abril, el bordado de Tenango más grande del mundo se exhibe en el Zócalo de la Ciudad de México, como pieza central del Primer Festival “Ciudad de México, Corazón de las Lenguas y Culturas Indígenas”. Esta obra monumental, que supera los 100 metros cuadrados, es el resultado del esfuerzo colectivo de más de mil artesanas y artesanos de Tenango de Doria, quienes plasmaron siglos de tradición en cada puntada.
La secretaria de Turismo de Hidalgo, Elizabeth Quintanar Gómez, destacó que esta vitrina internacional no solo sirve para la contemplación estética, sino como una plataforma de justicia económica. Atendiendo las instrucciones del gobernador Julio Menchaca Salazar, las creadoras hidalguenses cuentan con espacios estratégicos para la comercialización directa de sus piezas, permitiendo que el valor de su trabajo llegue sin intermediarios a sus hogares. “Es una oportunidad de oro para mostrarle al mundo nuestra riqueza ancestral en un punto de encuentro global”, señaló la funcionaria.
La exhibición del mural textil es fruto de una estrecha coordinación entre el Gobierno de Hidalgo y la administración capitalina. El evento se enmarca en las celebraciones del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, integrando talleres, conferencias y conciertos que refuerzan la identidad de los pueblos originarios. La presencia hidalguense en la capital del país reafirma al bordado Tenango como un símbolo vivo de orgullo y una de las expresiones artísticas más potentes del patrimonio inmaterial de México.
Se espera que el próximo 8 de abril la agenda cultural alcance su punto máximo con un acto protocolario por el Día del Tenango, el cual contará con la participación de la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Con esta muestra de gran formato, Hidalgo no solo proyecta su arte, sino que posiciona su potencial turístico y cultural en el escaparate más visitado de la nación, invitando a visitantes nacionales y extranjeros a descubrir el origen de estas piezas en la Sierra Otomí-Tepehua.