- La Conafor reporta 84 siniestros entre enero y marzo de 2026; la quema de basura y las actividades agrícolas se mantienen como las principales causas de la devastación.
El balance del primer trimestre de 2026 arroja cifras alarmantes para los ecosistemas hidalguenses. Según el reporte más reciente de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el estado ha registrado 84 incendios forestales, los cuales han consumido una superficie total de 2,664.84 hectáreas. La mayor afectación se concentra en zonas de arbustos y pastizales, aunque preocupa el daño a casi 167 hectáreas de arbolado de renuevo, vital para la regeneración de los bosques.
Pachuca, Mineral del Monte, Mineral del Chico y Singuilucan encabezan la lista de los municipios con mayores pérdidas territoriales. En la última semana, se confirmaron dos conflagraciones adicionales en Mineral del Chico y Singuilucan que sumaron 27 hectáreas al acumulado anual. A pesar de la magnitud de la superficie afectada, las autoridades destacaron un avance tecnológico: el tiempo de detección de los incendios ha bajado a solo dos minutos, posicionando a Hidalgo como una de las entidades con respuesta más rápida a nivel nacional.
La secretaria de Medio Ambiente (Semarnath), Mónica Mixtega Trejo, calificó esta temporada como atípica debido a las elevadas temperaturas y la sequía prolongada. No obstante, subrayó que la eficiencia en el combate ha permitido reducir la duración promedio de los incendios a 17 horas, una disminución significativa respecto a periodos anteriores. “Se ha reforzado el despliegue de brigadistas en las zonas de alerta máxima para contener el fuego antes de que alcance el arbolado adulto”, puntualizó la funcionaria.
La Conafor fue enfática al señalar que el factor humano sigue siendo el principal detonante. La quema de basura y las limpias agrícolas mal controladas provocaron la mayoría de los siniestros, a pesar de existir una prohibición vigente para el uso de fuego en el campo durante la temporada de estiaje. Las autoridades exhortan a la población a evitar fogatas y actividades al aire libre que involucren ignición, ya que las condiciones de aridez en las regiones más cálidas del estado facilitan que cualquier chispa se convierta en un incendio incontrolable.