Sí a los toros en la feria de Pachuca

PUNTO ARGUMENTAL

En la gestión pública, la congruencia política se mide con el cumplimiento de la palabra empeñada y el respeto a la legalidad. La reciente confirmación del gobernador Julio Menchaca Salazar sobre la realización de corridas de toros en la Feria San Francisco Pachuca 2026 no solo resuelve una duda en el calendario taurino del estado, sino que sienta un precedente de madurez gubernamental: el compromiso de respetar acuerdos y contratos firmados con anterioridad.

Al asumir esta postura, el mandatario actúa con responsabilidad institucional y respeto al marco jurídico. Menchaca puntualizó que, si bien se cumplirá con los compromisos contractuales vigentes, la difusión mediática de los carteles se conducirá de forma prudente para mantener el debido respeto ante los procesos de consulta ciudadana previstos a futuro. Esta postura salvaguarda la libertad de un sector considerable de la población que encuentra en la fiesta brava una expresión de identidad y tradición, sin imponer posturas ni adelantar vísperas. Gobernarse para todos implica defender los derechos de las mayorías y los acuerdos pactados sin vulnerar la diversidad del tejido social.

La tauromaquia en Hidalgo no es un elemento improvisado; es una columna vertebral en la cultura popular y en la economía de diversas regiones. Nuestra tierra guarda una profunda raíz taurina manifestada en ganaderías de lidia históricas, peñas aficionadas y plazas emblemáticas que generan una importante derrama económica para el turismo, la gastronomía y el comercio local.

Muestra innegable de la vigencia que mantiene esta tradición en la geografía hidalguense fueron los recientes festejos taurinos celebrados en Caxuxi. La respuesta de la afición fue contundente, registrando lleno en las gradas demostrando que la pasión por el arte de cúchares se mantiene viva en los municipios.

La decisión de mantener la actividad taurina en la capital atiende tanto a la certeza jurídica como al reconocimiento de un público fiel. Permitir que la ciudadanía decida en libertad a qué espectáculos asistir es la marca de un gobierno incluyente que pondera los acuerdos, respeta las libertades y deja que la tradición hable por sí misma en las plazas.