Soledad en la vejez: Impacta la memoria, pero no acelera el riesgo de demencia

  • Estudio internacional revela que el aislamiento afecta el rendimiento inicial de la mente, aunque el deterioro cognitivo avanza al mismo ritmo que en personas acompañadas.

Una investigación europea de largo alcance ha arrojado luz sobre uno de los temores más comunes del envejecimiento: el impacto de la soledad en el cerebro. Tras seguir a más de 10,000 personas de entre 65 y 94 años durante siete años, científicos de instituciones como la Clínica Universitaria de Navarra y el Instituto Karolinska concluyeron que sentirse solo afecta la capacidad de memoria inmediata, pero, sorprendentemente, no acelera la velocidad del deterioro cognitivo ni funciona necesariamente como un detonante de demencia.

El estudio, publicado en la revista Aging & Mental Health, analizó datos de 12 países entre 2012 y 2019. Los hallazgos muestran que las personas con altos niveles de soledad obtienen puntajes más bajos en pruebas de retención de información desde el inicio; sin embargo, con el paso de los años, su memoria disminuye a un ritmo casi idéntico al de quienes mantienen una vida social activa. “La soledad parece jugar un papel más destacado en el estado inicial de la memoria que en su deterioro progresivo”, explicó Luis Carlos Venegas-Sanabria, autor principal del artículo.

Diferencias geográficas y factores de riesgo

La investigación también reveló un contraste cultural interesante en el continente europeo. Los países del sur de Europa (incluida España) registraron los niveles más altos de sentimiento de soledad (12%), seguidos por la región oriental y nórdica (9%), mientras que el centro de Europa reportó los índices más bajos (6%). Además, el perfil de quienes se sienten más solos suele coincidir con mujeres de mayor edad que presentan otras condiciones de salud como depresión, hipertensión o diabetes.

A pesar de que la soledad no acelera la “pendiente” del olvido, los expertos sugieren que las pruebas de detección de aislamiento deberían integrarse en los exámenes médicos de rutina para adultos mayores. Identificar la soledad a tiempo permite intervenir en la calidad de vida y el bienestar emocional del paciente, reconociendo que, aunque el cerebro no se deteriore más rápido físicamente, la percepción de aislamiento sigue siendo un factor determinante en la salud integral y la felicidad durante la última etapa de la vida.