Venden en Pachuca presunto bote salvavidas “Mandarina” de la tragedia Usumacinta

  • La emblemática cápsula de supervivencia naranja es ofrecida por 210 mil pesos en un lote ubicado en Pachuca.

Un vestigio material de una de las peores tragedias en la historia del sector petrolero mexicano podría haber emergido de forma inédita en la capital hidalguense. En un lote de vehículos ubicado sobre la carretera de salida hacia Ciudad Sahagún, muy cerca del Rastro Municipal de Pachuca, se encuentra a la venta un bote salvavidas -conocido en el argot petrolero offshore como “mandarina” debido a su característico color naranja brillante-, el cual presuntamente formó parte del equipo de evacuación del siniestro de la Plataforma Usumacinta.

Con el propósito de conocer el origen de la singular embarcación, Estado 13 acudió al lugar donde la cápsula de supervivencia sobresale entre decenas de vehículos por sus dimensiones y llamativo color. En el sitio, un hombre que aparentemente realizaba labores dentro del lugar, permitió la toma de fotografías y aseguró desconocer los antecedentes de la unidad. Sin embargo, al ser cuestionado sobre el artefacto marítimo, confirmó que se encuentra a la venta y que su precio asciende a los 210 mil pesos.

De acuerdo con las especificaciones físicas del contenedor, la cabina aún conserva rotulada la inscripción PSS Monrovia, correspondiente al puerto de registro de Liberia, bandera de conveniencia que portaban las estructuras autoelevables tipo Jack-up operadas por la contratista de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en el Golfo de México. Asimismo, el casco presenta marcas de leyendas que fueron borradas, cuyas dimensiones y ubicación técnica coinciden de manera exacta con las bitácoras del accidente.

El hallazgo de este artefacto naval remite directamente a los eventos climatológicos del 23 de octubre de 2007 en la Sonda de Campeche. En esa fecha, el impacto del frente frío número 4 generó ráfagas de viento superiores a los 100 km/h y un oleaje de hasta 8 metros de altura, provocando que la plataforma Usumacinta colisionara contra el árbol de válvulas del pozo Kab-101, liberando una densa fuga de gas sulfhídrico y crudo.

Ante el riesgo inminente de una deflagración masiva, se decretó la orden de evacuación para los 73 operarios a bordo, quienes abordaron dos cápsulas de salvamento “mandarina”. No obstante, las condiciones del mar bravío azotaron los botes contra los pilotes de acero de la propia plataforma y contra las embarcaciones de suministro (como el buque Morrison Tide). El pánico por el encierro y la intoxicación por el humo de las bengalas de ubicación propiciaron la apertura prematura de las escotillas, provocando que las olas inundaran los compartimentos y cobraran la vida de 22 trabajadores del sector energético.

Las investigaciones subsecuentes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) señalaron fallas críticas de seguridad, negligencia en los pronósticos meteorológicos por parte de PEMEX y una severa falta de adiestramiento en el uso de los sistemas de supervivencia, factores que convirtieron este equipo técnico de rescate en una trampa mortal.